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Lince., Lima., Peru
Estudia periodismo porque no es muy bueno en el fútbol.

viernes, 13 de mayo de 2011

Con hambre, pero de votos.


Que grande es la responsabilidad de un voto. El deber cívico por excelencia, del que dependen las decisiones más importantes y trascendentales del país. Pero en el caso del Perú, no se puede ir a votar con el estomago vacío.
Esto lo ha entendido a la perfección Keiko Fujimori, la candidata del fujimorismo e hija del encarcelado dictador Alberto Fujimori, así como también un buen número de familias pudientes de la aristocracia limeña que en esta coyuntura electoral a decidido desligarse de algunas cosas de la despensa y entregarlas a las personas que menos tienen, pero claro, el arroz, la azúcar, los huevos y demás cositas tienen que ser por algo: Vota por Fujimori. Caridad absoluta.

¿Hasta cuando aprovechar la necesidad?
Para tal objetivo de alimentar a millones de peruanos que viven en la pobreza para endosar así sus votos al grupo naranja, circula un correo electrónico que evidencia la buena voluntad de algunas señoras de la clase pudiente, con nombres y direcciones verdaderos, donde se pide recolectar víveres, frazadas y dinero “esto es para llevar a los pueblos jóvenes [barrios pobres] y captar más votantes para Keiko.”
Ver nota en la página de Facebook de Manuel Dammert.
Pues parece que vuelven las medidas populistas para tener ‘contenta’ a la gente, para someter a costa de la necesidad a los mas pobres. Medidas populistas -al igual que los 90- que no solucionan en nada la carencia de nuestros hermanos peruanos y que solo es aprovechada por una candidata para tratar de ganar una elección.
El pueblo tiene hambre y Keiko quiere comer, pues solo tiene hambre de votos.

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