Por: Luis Enrique Pérez Pinto.
Nuestro querido y laureado escritor, y premio Nobel, Mario Vargas Llosa, es también un reconocido médico desde el 2006. Los periodistas que fueron a su consulta recibieron desde ese año su primer diagnóstico sobre el estado de salud del país. En esa primera ocasión las enfermedades a las que estuvimos expuestos fueron el Sida y el Cáncer, en clara referencia a Ollanta Humala y Alan García, candidatos que llegaron a la segunda vuelta presidencial de ese año. En esa circunstancia la mayoría de peruanos optamos por el cáncer, una enfermedad de la cual nos podría curar una quimioterapia, pero que no funcionó y que solo agravó el estado del paciente.
El médico Vargas Llosa, este año volvió a abrir su consultorio público para referirse a la elección de primera vuelta del 2011. En su cartera no tenía previsto que la enfermedad que creía eliminada podría regresar, es que los índices de probabilidad eran del 10% o 12%, pero en poco tiempo el índice de contagiados con el virus Ollanta Humala empezó a elevarse, todo provocado por un ‘Ministro de Salud Política’ que no pudo subir los niveles de defensa en la población. En ese momento el médico optó por hacer un nuevo diagnóstico, nuevamente el Sida era un peligro.
El apoyo del gremio médico periodístico y colectivo no se hizo esperar, los titulares de los principales diarios endiosaron al premio Nobel de Literatura; era la voz autorizada y aceptada por la élite pensante y razonante por los ‘amantes de la democracia’.
Pero algo paso el 10 de abril del 2011, la enfermedad ya había alcanzado niveles que nadie podría pensar, pero surgió un mal al cual Vargas Llosa se enfrentó, había llegado la peste Fujimori.
Era el momento de tomar decisiones. ¿Prefiero el virus Ollanta o me quedo con la peste Fujimori que ya experimenté?, y tomo una determinación que para el escritor fue la última, ‘O el suicidio – Fujimori-, o el milagro –Humala-, y que jamás elegirá ni aconsejará eliminarse, pero que podría optar a la espera del milagro.
Y cual túnel del tiempo, nuestro laureado escritor regresa a lo real maravilloso. Espacio literario donde sí ocurren milagros y fantasías. De la misma manera como en el 2008 hizo el prólogo para la edición de los 40 años de Cien Años de Soledad, reiterando todos sus halagos al gran Gabriel García Márquez, esta vez deja abierta la posibilidad para dar una oportunidad a las grandes mayorías que han optado por Gana Perú.
Contradictorio nuestro escritor pero al final de cuentas un demócrata liberal antidictatorial. Que su medicina sea como los brebajes de Melquíades en Macondo en Cien Años de Soledad, curan todo. Bien por la salud de la nación.

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